Dar una solución a un problema detectado en ese momento. Las personas con discapacidad no tenían ninguna alternativa de inclusión y ninguna institución cubría en ese momento la atención de este colectivo que, una vez acabada su formación en la escuela, debía emigrar con las familias a otros lugares o integrarse en el entorno rural, pero sin ninguna actividad para el mismo.
El principal promotor fue Aurelio García Gallego, que hoy en día es el Presidente de la Asociación Guayente, quien sensibilizado ante esta realidad se puso en contacto con esta Asociación para saber si juntos asumirían la puesta en marcha de un proyecto para atender a las personas con discapacidad del Valle de Benasque una vez finalizada su escolarización. Aurelio tenía la diplomatura en Ciencias de la Educación, en la especialidad de “Educación Especial” y la Asociación tenía una junta directiva formada por personas con diferentes perfiles profesionales.
En los estatutos de la mencionada organización estaba el atender las necesidades sociales de las personas del Valle, por lo cual todo encajaba. Contamos también con el trabajo, la dedicación y el interés de Pablo Perigot, que era educador social y trabajaba como educador de adultos y animador social para Cáritas.
La integración en COCEDER de la Asociación Guayente supuso un apoyo a ésta y otras iniciativas del Valle de Benasque.
Inicialmente se comenzó con un curso financiado por el IMSERSO para la formación de las personas que trabajarían con este colectivo, paralelamente se empezó un trabajo de campo que detectara el número de persnas con discapacidad del entorno, su situación y sus necesidades.
Estas dificultades se abordaron con grandes dosis de esfuerzo y dedicación con la ilusión de que había mucho en juego y que se podía dar un paso de gigante en el terreno social, para un colectivo hasta el momento ausente del entramado social.
Se necesitaron muchas horas de voluntariado, y la Asociación Guayente logró la implicación del la Comunidad de Hermanos de La Salle que aportaron recursos y personal, así como el apoyo de Cáritas de Barbastro y Monzón (Huesca).
Se logró la implicación de las familias y se logró una sensibilización social sin precedentes, de manera que muchas personas aportaron medios que ayudaron a la puesta en marcha del proyecto, una de las principales fue la empresa eléctrica “Energías de Aragón S.A” que colaboró cediendo el uso de unas instalaciones que aún hoy son la sede del proyecto.
Dado que no se tenía acceso a demasiados recursos, la vía que se pensó fue la de desarrollar un proyecto innovador en una época en que Europa ponía a disposición de nuestro territorio recursos con estos fines y de esta forma se comenzó una andadura de la mano de otros socios trasnacionales que enriquecieron y dotaron el proyecto de una proyección más allá de nuestros límites y fronteras.
No presenta limitaciones, el objetivo es perfectamente alcanzable si se aplican los medios y recursos necesarios, no se trata de una utopía sino de una cuestión de justicia social.
Existen colectivos desfavorecidos con quienes la sociedad ha de comprometerse y dar apoyo. Desde este punto de vista simplemente necesitamos los recursos suficientes para llevar a cabo las acciones que en cada momento este colectivo demanda.
Las limitaciones han de ser reformuladas en términos de retos a alcanzar.
Indicar y hacer una breve argumentación en aquellos elementos definitorios de buena práctica que estén presentes en la experiencia presentada.
Se trata de un proyecto innovador en todos los sentidos al atender a personas con todo tipo y grado de discapacidad presentes en nuestra zona, en un entorno rural de alta montaña, en un mismo Centro, suponiendo una pieza fundamental del tejido social.
Se ofrece un servicio integral a todas las personas con discapacidad, promoviendo de este modo, el asentamiento de este colectivo y sus familias en sus lugares de origen evitando así la migración y el despoblamiento de la zona.
Este proyecto no sólo mejora la calidad de vida de los usuarios atendidos, sino también la de sus familias, que por diferentes motivos, obligaciones laborales, edad avanzada, fallecimiento…, no podrían hacerse cargo de ellos.
Mediante el desarrollo del objetivo prioritario que es el alcanzar una mayor calidad de vida mediante la normalización, inclusión social y laboral, se produce el aumento del nivel de autonomía y del poder de decisión de todo el colectivo.
La participación de todos estos grupos es imprescindible para el buen funcionamiento de nuestro proyecto o de cualquier otro. Mediante la intervención, crítica, aportación de ideas o cualquier otra forma de expresión, y su posterior consideración y análisis, mejora y crece la calidad del servicio.
Sin lugar a dudas, siempre y cuando haya un grupo de personas que crean en la filosofía del proyecto y que estén apoyadas por los recursos sociales de su zona.
Desde nuestro Centro siempre hemos querido exportar esta idea hacia otras zonas explicando y difundiendo nuestro proyecto y nuestras ideas para su aplicación en otros territorios. Su implantación y generalización no es difícil, pero sí que requiere esfuerzo, dedicación, y colaboración externa.
Los cambios para la mejora del proyecto surgen en la práctica diaria por parte de todas las personas implicadas en el mismo, desde los usuarios, al equipo profesional del centro, la Junta Directiva, la Administración, así como de ideas nuevas que surgen de otros Centros.
La introducción de estos cambios suele ser lenta pero firme y depende, en gran medida, de los recursos disponibles.
El proceso de planificación y revisión se basa en la interacción con los usuarios, las reuniones del equipo técnico, con las familias, y con la Junta de la Asociación. Se realiza una planificación anual del proyecto al inicio de año y una constante evaluación, revisión y, en su caso, introducción de cambios y modificaciones en él mismo.
El implantar este modelo en el mundo rural tiene sus pros y sus contras, siempre hemos intentado ser optimistas y nos hemos ocupado de cómo aprovechar más las ventajas intentando suavizar los inconvenientes.
La socialización de los usuarios, una premisa importante dentro de nuestros objetivos, es más sencilla en nuestro caso, así como el aprovechamiento de todos los recursos naturales de nuestro entorno ofrece para la realización de actividades.
El Centro y su funcionamiento se adaptan al entorno y a los usuarios, no a la inversa.
El trabajo en red es, en nuestro caso, imprescindible y cada vez intentamos potenciarlo más, promoviendo nuevas visiones que pueden incidir positivamente en nuestro Centro (y también desde nuestro Centro hacia otros) y, al mismo tiempo, dotan de una mayor solidez a nuestro proyecto.
En una zona como la nuestra, tan extensa como despoblada, el desarrollo de este proyecto tiene impactos muy positivos, desde el asentamiento de todo este colectivo y sus familias en su territorio, la realización de actividades tanto prelaborales como laborales dentro del marco de empleo protegido en el mismo territorio creando una actividad económica.
La fijación de población de todas las personas originarias de la zona así como las que vienen de fuera y que prestan sus servicios en el centro y, en definitiva, tener un servicio tan importante para toda la población de este entorno creemos que es un factor destacado de dinamización en el lugar donde nos encontramos.
La continuidad de este proyecto es algo intrínseco al mismo, por lo que lo único que nos planteamos es reforzarlo y mejorarlo para conseguir optimizar la calidad del servicio, siempre y cuando sea reconocido y apoyados por las diferentes administraciones públicas.
© Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) 2009
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