Cuando nos marcamos el reto de llevar a cabo este proyecto, nos encontrábamos en un proceso de transición en la entidad, vislumbrándose un nuevo horizonte en el que se podían aventurar numerosos cambios en la estructura tanto organizativa, como de producción y social.
Hasta ese instante, la economía de nuestra entidad dependía básicamente de dos actividades principales que eran la elaboración y venta de tabaco y el deshidratado de frutas y hortalizas, siendo la elaboración y venta de licores una actividad prácticamente secundaria.
Lo que se pretendió al diseñar este proyecto fue transformar lo que hasta ahora había sido una economía, que en ocasiones llegaban incluso a tornarse contraproducente, en una economía sostenible. Ante tal situación, se decidió apostar porque nuestra entidad tuviera distintas líneas de financiación que sirvieran como colchón amortiguador unas de otras, ante situaciones de adversidad.
Así, si en un momento determinado la actividad de tabaco veía disminuida notablemente su volumen de negocio, otra actividad podría contrarrestar estas pérdidas.
De igual manera, este modo de pensar sirve para lograr que las personas con discapacidad con quienes trabajamos, no cierren su abanico de posibilidades de ampliación de habilidades y destrezas a una o dos actividades, sino que igualmente vean que existen más opciones y que ellos son capaces de llevarlas a cabo y materializarlas.
Nuestro planteamiento en este sentido fue muy claro: “La discapacidad no la podemos trabajar, pero por el contrario, si que podemos trabajar la capacidad de mejora y superación de las Personas con las que día a día compartimos nuestro esfuerzo y dedicación.”
Ese fue nuestro objetivo, poder dotar a la entidad y a las personas con discapacidad que en ellas trabajan de espacios, herramientas, técnicas, destrezas y habilidades que les sirvieran para obtener una mayor y mejor autonomía e independencia.
De ahí que actualmente las actividades que desarrolla nuestra entidad aparte de la elaboración de mojo sean:
Los protagonistas principales de todo este proyecto, son sin duda, nuestros trabajadores, esa decir, las personas afectadas de alguna discapacidad. Ellos, son quienes se encargan de llevar a buen puerto todas las actividades que se les encomienda.
Y de igual manera, y junto a ellos, se encuentra un buen equipo de profesionales que no desfallece nunca en el intento de mejorar y de hacer bien su trabajo. Además, hay que hacer mención especial a las entidades tanto públicas como privadas que han hecho posible, que hoy podamos decir, que el proyecto “Mojo Picón”, no es simplemente un proyecto más, sino un hecho consolidado en el tiempo, y con una visión de futuro a corto, medio y largo plazo.
Estas entidades son Obra Social de la Fundación La Caixa, que es la entidad que confió en nosotros a la hora de poner en marcha este proyecto. El Ayuntamiento de Breña Alta, que es nuestra entidad matriz, y quien siempre confía en nuestro buen criterio. El Excmo. Cabildo Insular de La Palma, que siempre apuesta porque los recursos insulares que en ella existen, gocen de buen estado. Y el Servicio Canario de Empleo, que es la entidad que siempre vela porque los intereses de este tipo de centros y de las personas que en ellos desarrollan su actividad, se materialicen de manera correcta.
Cuando comenzamos este proyecto, allá por el año 2000, con la adquisición de la deshidratadora, nadie tenía idea del secado de pimienta palmera, o de cualquier otro producto, pero se apostó por realizar un adecuado aprendizaje y así fue como se logro materializar.
Cuando en el año 2005, el proyecto Mojo Picón se pone en marcha, algunos de nuestros operarios no tenían ni idea de agricultura o de elaboración de mojos, pero eso no fue obstáculo para seguir aprendiendo, porque la ilusión se contagia, y esa fue nuestra mejor baza en este sentido.
Cuatro años después, nuestros trabajadores son capaces de controlar de manera autónoma la mayor parte de las acciones que este proyecto lleva a cabo. Sin duda, todo un ejemplo de que la buena práctica de todo esto radica en el esfuerzo compartido y desinteresado de personas que persiguen un fin común.
Como bien expuse antes. Los comienzos nunca son buenos del todo, son simplemente comienzos, pero sin duda, en ellos, se forja el devenir futuro. Así que sin más, decidimos que queríamos echar a caminar por el sendero correcto.
Y así ha sucedido. Eso no significa, que en el camino no nos hayamos caído, o no nos hayamos equivocado al tomar un atajo, pero siempre, hemos sabido corregir y rectificar a tiempo de evitar complicaciones, y eso sin duda, nos ha valido para consolidar a nuestra entidad en un lugar sostenible, en el que esperamos continuar estando.
Anécdotas, muchas. Recuerdo que cuando se propuso por primera vez la idea de crear la deshidratadora, la gente nos tomaba por incoherentes, pero poco a poco y con esfuerzo se demostró que no estábamos tan equivocados. Y así, surgió nuestra primera máquina de autoconstrucción. Se componía simplemente de un secador de pelo y una caja de cartón.
Posteriormente, decidimos crear nuestra primera máquina compleja, constaba de chasis de metal y ventiladores que a través de corriente eléctrica introducían y retiraban calor del interior. Finalmente y tras varios intentos, se construyó la máquina definitiva. Para ello, hubo de ir a Miami, pues la gente aquí no creía mucho en nuestro proyecto.
Junto a los ingenieros diseñamos nuestra máquina deshidratadora, trajimos el proyecto y en Navarra nos nos lo construyeron y transportaron hasta la isla de La Palma.
Con la máquina en nuestras manos comenzamos a deshidratar frutas y hortalizas, aunque el proceso no estaba cerrado del todo. Fue en ese momento cuando surgió la idea de “Mojo Picón”. Es decir, cerrar el círculo en tono al proceso de la pimienta.
Para ello, se preparó a los trabajadores en materia de agricultura y siembra de pimienta, para posteriormente hacerlo en cuanto a elaboración, envasado y presentación de mojo. Con ello, nuestro objetivo estaba cumplido, y el círculo del proceso de cultivo y manufacturado de la pimienta se había materializado.
Dificultades siempre existen en todo proceso. Sin duda, pensamos que mejor es aprender de ellas, y simplemente quedarnos con los buenos momentos que todo este complejo proceso nos ha brindado. Ver como nuestros operarios, sortean sus propias dificultades y son capaces de corregir y aprender de ellas, es el bálsamo que más nos ha servido para sobreponernos a los obstáculos que nos hemos encontrado en el camino.
Dificultades económicas, de falta de recursos humanos y materiales,…, siempre se han dado, pero supongo que a nosotros igual que a cualquier otra entidad que se dedique a esto.
Lo importante siempre es buscar y saber elegir, porque a poco que nos esmeremos siempre hay posibles soluciones que nos ayudan a sortear obstáculos.
Aunque sean redundante, el éxito de todo este proyecto, es sin duda un éxito compartido, trabajadores y entidades, han conseguido transformar un sueño en una realidad, porque como dijo Martín Luther King, anoche tuve un sueño, y nuestro sueño fue éste, y hoy es una realidad de la que todos podemos disfrutar.
Toda experiencia es aplicable a cualquier contexto, a cualquier realidad, lo único es tener en cuenta todas las peculiaridades que ese entorno tiene y saber trabajar con ellas de manera adecuada. Llámese Mojo Picón, sea el producto pimienta, o lo que sea, lo importante es tener presente la esencia de que los recursos endógenos pueden ser una fuente de riqueza para las personas que estamos cerca de ellos, y simplemente lo que tenemos que hacer es abrir más nuestros ojos para darnos cuenta que siempre han estado ahí y lo útiles que pueden llegar a ser.
Entre las claves del éxito de esta experiencia hay que destacar:
© Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) 2009
Algunos documentos pueden presentar problemas de accesibilidad. El Imserso se compromete a facilitarlos en formato accesible a quien lo solicite
.