El porqué del proyecto es evidente: en nuestros pueblos las personas mayores son la inmensa mayoría de la población. Pretendíamos en primer lugar generar respuestas a sus necesidades, planteando una alternativa a las residencias escuchando a la gente y teniendo en cuenta la realidad del mundo rural en que vivimos. En segundo lugar, y no menos importante, veíamos en la atención a las personas mayores y/o en situación de dependencia una posibilidad de empleo para las mujeres y de asentamiento de población joven en los pueblos de la zona.
La iniciativa se fue madurando en un proceso de varios años en las asociaciones de ámbito comarcal ADECASAL (Asociación para el Desarrollo del Campo de Salamanca y Ledesma) y "Escuelas Campesinas de Salamanca". Ambas organizaciones trabajan buscando el desarrollo socio-comunitario, integral y solidario del medio rural y apuestan por la participación e implicación de los propios habitantes de los pueblos, de manera que sean ellos los protagonistas de la transformación social a la que aspiran. Algunos ayuntamientos de la zona, como el de Monleras, han estado muy presentes en todo el proceso y su implicación en el proyecto ha sido decisiva para lograr que saliera adelante.
Hace unos quince años se abrieron pequeñas residencias o, más bien, casas de acogida con capacidad para diez o doce plazas en algunos pueblos de la zona, como Almendra o El Manzano. Cuando se intentó hacer lo mismo con las residencias de Monleras y Sardón de los Frailes, ya no fue posible, pues la nueva normativa de la junta de Castilla y León, pensada exclusivamente para grandes centros, las hacía inviables. Por otra parte, constatábamos que casi nadie quería dejar su casa y su entorno, a no ser que su situación crítica no le dejara otra opción. En ese momento empezamos a plantearnos en nuestra comarca que era necesario apostar por un modelo alternativo al de las residencias, y con mayor motivo si la única salida que nos daba la administración era la de la concentración de los mayores en las cabeceras de comarca. El primer paso consistió en realizar un estudio de la realidad, que dirigió el sociólogo Javier Alonso, para detectar las necesidades reales sentidas por la población y vislumbrar las posibles soluciones. Después se acometió otro segundo estudio muy preciso y detallado de viabibilidad de un plan de atención a personas mayores y en situación de dependencia en la comarca de Ledesma. Teniendo sobre la mesa las conclusiones y resultados de estos estudios, iniciamos el diálogo y la negociación con la Administración, que no fue fácil. Finalmente la Diputación de Salamanca entendió que debía favorecer la puesta en marcha de iniciativas pioneras como la nuestra y anunció una convocatoria de subvenciones para prestación de servicios de proximidad en el año 2008 a la que concurrimos. Al año siguiente firmamos un convenio que hemos renovado anualmente.
La dificultad principal fue la necesidad de pensar en un proyecto conjunto de comarca, dejando a un lado la visión localista de cada municipio. En este sentido, nos sirvieron de gran ayuda los espacios de reflexión, encuentro y coordinación que las asociaciones ADECASAL y "Escuelas Campesinas de Salamanca" habían ido posibilitando en la zona. Lo cierto es que no teníamos otra salida que sentarnos juntos a pensar cómo entendíamos que debía ser la atención integral a las personas mayores en los pueblos pequeños y organizarnos para defender el derecho de nuestros mayores a vivir con calidad de servicios en su entorno rural. Los apoyos más inmediatos los recibimos de algunos ayuntamientos de la zona que entendieron el alcance y el sentido del proyecto.
Como ya hemo de intervenciones.
Desde el inicio de la experiencia hubo que afrontar las dificultades para poner en marcha el proyecto: en primer lugar, vencer la resistencia de las personas mayores a la hora de solicitar los servicios y prestaciones; en segundo lugar, convencer a los Ayuntamientos de que debían implicarse en esta iniciativa, asumiendo asimismo un compromiso económico; en tercer lugar, las dificultades económicas para realizar las inversiones necesarias y sostener el mantenimiento de los servicios que se prestan. En estos años podemos considerar superadas las primeras, no así las dificultades económicas, que vamos sorteando haciendo gala de un gran esfuerzo solidario.
Claves del éxito del proyecto son las siguientes:
Consideramos que puede ser válida para otros lugares y contextos rurales similares al nuestro, adaptándose a las peculiaridades propias de cada lugar. Las alternativas tienen que nacer desde abajo, adaptadas a la realidad concreta.
Indicar y hacer una breve argumentación en aquellos elementos definitorios de buena práctica que estén presentes en la experiencia presentada.
Supone una innovación en el sentido de que no desarraiga a las personas mayores, arrancándolas de su entorno, sino que, al contrario, les acerca los servicios que necesitan, de manera que mejora su calidad de vida. Otro aspecto importante es que genera en ellos un sentimiento de confianza al saber que, aunque no tengan hijos en el pueblo, no están solos, sino que hay alguien que cada día se ocupa de ellos de alguna manera. Por último, consideramos innovador no ver a las personas mayores como receptores o beneficiarios de servicios, sino como personas que participan comunitariamente en la vida de sus pueblos; que aportan su memoria, sus conocimientos y su experiencia para contribuir a revitalizar el medio rural.
Los servicios de proximidad que atienden necesidades básicas inciden en una mejora de la calidad de vida de manera muy directa. Así, el recibir una comida caliente, saludable y sabrosa en el domicilio, todos los días del año. O la atención domiciliaria, en la que se les hace la limpieza de la casa, se les ayuda en tareas que no pueden realizar solos, etc. O también el servicio de lavandería semanal.
Están, por otra parte, los servicios socio-sanitarios, que inciden en la mejora de la salud y la prevención del deterioro físico y mental, tales como: terapia ocupacional, fisioterapia, podología, etc.
Los talleres y actividades de participación comunitaria que incluimos en el proyecto denominado "Revitalizar. Revitalizar a las personas, revitalizar nuestros pueblos" inciden en otros aspectos no menos importantes del ser humano, tales como la integración social, la participación en la vida del pueblo, la convivencia intergeneracional, la transmisión de saberes y conocimientos, la autoestima de sentirse útiles y valorados, el sentido de vivir, etc.
La presencia y particip programa y la toma de decisiones futuras.
A las personas mayores se les pide opinión, se les escucha, se tienen en cuenta sus demandas y necesidades. El proyecto que presentamos se ha ido gestando y desarrollando contando con la participación de las personas mayores.
Teniendo en cuenta que los pueblos pequeños son como una familia grande, donde la convivencia es estrecha y todos nos conocemos, se ha buscado igualmente la participación de toda la comunidad en un proyecto que, aunque tiene como destinatarios a las personas mayores, es ante todo un proyecto de desarrollo comunitario integral.
Estamos seguros de que sí es fácilmente transferible a otros lugares. De hecho, tanto ADECASAL como Escuelas Campesinas forman parte de una red más amplia en todo el territorio español que se llama "Colectivos de acción Solidaria" y, a través de ésta, formamos parte también de la organización denominada "Plataforma Rural". En esos movimientos y organizaciones rurales contrastamos experiencias y profundizamos en la reflexión que suscitan las acciones transformadoras que estamos llevando a cabo. En estos momentos, por poner un ejemplo muy concreto, un total de ocho colectivos en diferentes puntos del país estamos dando los primeros pasos en el desarrollo de un proyecto piloto conjunto que lleva el nombre "De mayor a menor", cuyas líneas de actuación fundamentales son la implantación de una "canastilla de cuidados" para personas mayores y/o en situación de dependencia del medio rural y la creación de una red de comercialización de productos de calidad.
Intentamos que el mayor número de personas se sientan responsables de la marcha del proyecto. En las reuniones y asambleas de zona que se convocan desde las asociaciones que estamos involucradas en el mismo se da espacio para la evaluación de lo que se está haciendo, la aportación de propuestas de mejora y la reflexión crítica para no perder el norte en medio de las actividades y acciones que a veces nos absorben demasiado.
El recurso más importante que tenemos en nuestros pueblos, si es que puede llamarse así, son las personas. Intentamos aprovechar ese recurso humano valiosísimo: todo lo que las personas mayores aportan a los pueblos, toda su sabiduría, su bagaje cultural… Si los mayores tuvieran que dejar sus pueblos para poder recibir los servicios que necesitan, sería una pérdida inmensa.
Otro tipo de recursos, como son las instalaciones o equipamientos necesarios, los recursos económicos, los/las profesionales que desarrollan las actividades, etc. procuramos compartirlos entre asociaciones, ayuntamientos y municipios de la zona. Cuando los recursos se ponen en común, la acción se multiplica.
Algunos impactos positivos que podemos destacar son los siguientes:
Creemos que no hemos hecho más que iniciar un camino que deberá continuar, ampliarse, enriquecerse con nuevas propuestas.
Como siempre, están ahí las dificultades económicas no resueltas, el riesgo de perder las subvenciones de las que dependemos en exceso, etc. Pero no nos faltará la fuerza de la razón, el coraje para seguir luchando, el apoyo de la gente, la fe en que es posible otro mundo rural lleno de vida, el convencimiento de que la alternativa a nuestra sociedad consumista y deshumanizadora pasa por emprender pequeñas acciones transformadoras, actuando en lo concreto y pensando en lo global.
© Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) 2009
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